Nuestros alumnos de 2º de Bachillerato están disfrutando de una experiencia difícil de igualar: una inmersión cultural y espiritual en la incomparable Roma, la Città Eterna, donde cada piedra susurra historia y cada plaza invita a la contemplación. Han tenido el privilegio de escuchar al Santo Padre en la Plaza de San Pedro, recibiendo su bendición en un momento que, sin duda, quedará grabado en sus corazones como uno de esos recuerdos que iluminan el camino. No todos los días se tiene la gracia de participar tan de cerca en la vida de la Iglesia universal. Entre visita y visita -porque sus profesores, diligentes custodios del aprovechamiento cultural, no conceden tregua- han recorrido con entusiasmo foros, basílicas y museos, descubriendo la grandeza del arte y la fe que han modelado nuestra civilización. Y, como corresponde a toda expedición romana bien llevada, han alternado el estudio con la degustación metódica de pasta, pizza y helado a horas casi teológicas. Cansados, sí. Edificados, también. Felices, sin duda. Así regresarán: con la mirada un poco más amplia, el espíritu fortalecido y el corazón lleno de la magia eterna de Roma.